Todo un reto para nuestro despacho.
Se trataba de un hotel casposo y viejuno y en escasos 4 meses conseguimos darle la vuelta completamente. Procedimos a desnudarlo en su totalidad dejando al descubierto vestigios de un pasado industrial que utilizamos como leitmotiv de nuestro proyecto. Navegamos hacia un estilo industrial pero hogareño, nórdico pero cálido y quizá con un punto retro y desenfadado. Mucho esfuerzo concentrado en muy poco tiempo. Pero mucha diversión.

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